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ART.BasilicaRemedios1Una de las protagonistas menos conocida de “La noche triste”, ¡te espera en Naucalpan para sorprenderte!

 

 

 




La historia cuenta que aquel 30 de junio de 1520, los españoles huyeron de Tenochtitlan tras el contrataque mexica y llegaron a refugiarse hasta la parte sur del pueblo de Totoltepec en el cerro de Otoncanpulco o “La casa de los otomís”, hoy cerro de Los Remedios.

Una vez instalados en el ahora territorio naucalpense, Juan de Villa Fuerte, el soldado que acompañara a Hernán Cortes y quien cargara una imagen tallada en madera de tan sólo 30 cm de la Virgen de Los Remedios, decidió enterrarla debajo de un maguey para que no cayera en manos enemigas sin embargo, sería encontrada 15 años más tarde por el indígena otomí Juan de Tovar o Ce Cecuautzin, a quien dicha imagen se la había aparecido en repetidas ocasiones y razón por la cual decidió llevarla a casa.

La leyenda dice que Juan de Tovar no contaba con que durante los cinco años posteriores, la virgen regresaría una y otra vez al lugar donde fue desenterrada y de nueva cuenta llevada a la choza de su descubridor. Al cabo del tiempo, este personaje cayó muy enfermo y se dirigió a la Basílica de Guadalupe para pedir por su salud; la virgen morena le indicó que lo sanaría a cambio de construirle una ermita a la advocación de Los Remedios justo en el lugar donde había sido encontrada es decir, en el cerro de Otoncanpulco.

La construcción del recinto se inició en 1574 y se terminó un año después. A este hecho los españoles lo llamaron un “milagro por la ayuda de los ángeles”, motivo por el cual decidieron construir figuras angelicales en las esquinas del atrio que en su conjunto, representan e identifican a esta hermosa construcción de cantera, motivo de veneración de muchos mexiquenses. ¡Visítala!

Agradecemos la colaboración de Tsönte quienes te llevan a descubrir éste y más tesoros de Naucalpan. Búscalos en: tsontenaucalpan.weebly.com